Alvar Núñez Cabeza de Vaca divisó las sorprendentes
cataratas del río Iguazú y las bautizó como "saltos de Santa
María" en 1542
Describió así: "el
río da un salto por unas peñas abajo muy altas, y da el agua en lo
bajo de la tierra tan grande golpe que de muy lejos se oye; y la
espuma del agua, como cae con tanta fuerza, sube en alto dos lanzas y
más".




